A cuatro meses de que concluya la administración municipal en Córdoba, se ha revelado que dentro del presupuesto destinado al Centro de Bienestar Animal no se ha ejercido ni el diez por ciento de lo aprobado. En sesión de cabildo se informó que, en ocho meses, únicamente se han entregado en especie recursos equivalentes a 18 mil pesos, de los 200 mil presupuestados.
La regidora de la comisión responsabiliza a la tesorera Rosa María Velasco Ramírez, quien en su comparecencia ante cabildo repartió culpas y señaló al jefe de compras de no cumplir con su trabajo. No obstante, pese a existir oficios para la adquisición de alimentos, la tesorera simplemente argumenta que “no hay dinero”.
El problema se agrava porque estas compras no realizadas han puesto en riesgo la vida de perros y gatos del Centro de Bienestar Animal, donde incluso ya no cuentan con medicinas para los animales.
La corrupción dentro del ayuntamiento, particularmente en tesorería, mantiene preocupados a directores, regidores y coordinadores de área. A escasos meses del fin de la administración, Rosa María Velasco asegura a todos que no hay recursos, aunque los gastos innecesarios en lujosos viajes al extranjero de hijos e hijas de funcionarios parecen indicar lo contrario. Incluso, su propia hija presume en redes sociales una vida ostentosa.
Velasco, quien además es comadre cercana del alcalde, pasó de ser una comerciante común a convertirse en funcionaria millonaria. En casi cuatro años ha amasado una considerable fortuna, presuntamente gracias al manejo irregular de cobros en baños públicos y ferias municipales —ferias de bajo costo que, según señalamientos, se prestan al desvío de recursos.
Una reciente auditoría en tesorería, realizada por un equipo especial de contadores, detectó un déficit de al menos 30 millones de pesos sin comprobar. Por ello, un despacho externo contratado por el propio municipio acompaña ahora a la tesorera en un intento de justificar las anomalías en las cuentas públicas.
Mientras tanto, el presidente municipal Juan Martínez Flores es constantemente increpado en actos públicos por proveedores a quienes no se les ha cumplido con los pagos. Algunos, cansados de la falta de respuesta, han optado por dejar de cobrar. Tal es el caso del constructor de la calle 3, a quien no le han liquidado su trabajo pero aún le exigen culminar la obra, algo poco probable ante la ausencia de pagos.
La tesorera también es señalada por negarse a liberar pagos pendientes, lo que agrava la crisis con proveedores.
Los excesos en el primer círculo de esta administración son evidentes: autos de lujo, viajes inalcanzables para un trabajador de nivel medio, así como farmacias, restaurantes y ferreterías ligados a funcionarios, que reflejan un enriquecimiento sospechoso. Hoy, la tesorera está en el ojo del huracán, pues de su oficina se desprenden los gastos excesivos que han marcado al ayuntamiento.
Al parecer, este tipo de prácticas se ha vuelto un sello de la 4T, y en Córdoba no ha sido la excepción.













