El empresario zapatero Fermín Mateo, quien era uno de los integrantes del fideicomiso de parquímetros en el Ayuntamiento de Córdoba, renunció por falta de interés, empatía y ganas de servir a la ciudad.
De acuerdo con algunos integrantes del fideicomiso, desde sus inicios quiso imponer su ley, “tronando los dedos”. Añadieron que en varias ocasiones ni siquiera firmaba las actas o acuerdos que se establecían con el Ayuntamiento. En uno de los casos más recientes, el recurso tuvo que detenerse para la compra de 89 máquinas que sustituirían a las que ya no funcionan.
El fideicomiso de parquímetros está integrado por cuatro miembros del Ayuntamiento y tres de la iniciativa privada, cada uno con su respectivo suplente. Sin embargo, para que una obra o proyecto se llevara a cabo, era necesaria la firma de al menos dos integrantes del fideicomiso. A pesar de que los cuatro representantes del Ayuntamiento firmaban, los proyectos no avanzaban, por lo que los integrantes de la iniciativa privada terminaban marcando el rumbo de las obras y del uso de los recursos.

Por su parte, algunos miembros del fideicomiso señalaron que Fermín Mateo se ausentaba frecuentemente de las reuniones. Incluso, la obra realizada en la calle Nueve no cuenta con su firma, a pesar de ser uno de los principales integrantes, sino con la de su suplente. Esto pone en entredicho su interés en el desarrollo de obras en Córdoba ya que los demás integrantes como
Rosana Sánchez, Miguel angel Garcia Romano, (que este condiciona su voto con la compra de papelería memin) y Leonardo Penagos el mudo … quien impone su ley… por que su hermano sergio quien fue el autor del fideicomiso, todos ellos condicionando el dinero de los cordobeses para definir
obras solo en donde están sus negocios.
Otro de los temas que mencionaron fue la compra de equipo para renovar los parquímetros que no funcionan o hacen falta en las calles. El recurso tuvo que devolverse al fideicomiso, aun cuando ya había sido aprobado por el Cabildo. Sin embargo, ante la falta de la firma de Fermín Mateo, quien se encontraba de vacaciones en España, no se concretó la compra, ya que el proyecto carecía de validez y no fue autorizado.
Peor aún, se coludieron con las administraciones pasadas para hacer con dinero las banquetas esas horribles y luego decir mismas que ya se encuentran en pésimas condiciones y por estos compromisos no estos empresarios han denunciado las obras haciendo de la vista gorda por concebir a sus intereses.













